2ª entrega
Capítulo 1º - LA PARTIDA
Querida amiga, tal como prometí y una vez que tengo la certeza de encontrarme en tierra firme y que he colocado cada cosa en su lugar, puedo decir <
Allí estaba inmensa, como monstruo, con esa implacable soberbia, pero paciente, poderosa, en la complacencia y confianza de saber que va a engullir a tan dispar y variopinta presa de pasajeros, vehículos, maletas, bultos…. y aún daba esa imagen más tenebrosa, al expulsar el humo por las ennegrecidas chimeneas, desde sus entrañas, hacia lo más alto, hasta evaporarse y desapaecer en el aire.
Así fue el impacto, que me produjo al ver por primera vez a la Nave <
Con el personal de a bordo sonriente y acogedor al darte la ¡¡Bienvenida!! Se obra el milagro y como por arte de magia, te introduces en otro mundo, desconozco que semblante o aspecto de mi rostro expresaba en esos momentos, pero supongo que igual a una chavala que visita un Parque Temático o Recreativo y las pupilas de los ojos parece salírsele, por lo emocionada, ante lo que está presenciando. Al entrar se te abre un laberinto de escaleras con pasamanos de bronce, espejos, ascensores, pasillos interminables alfombrados y salones inmensos iluminados, te cruzas con gente que experimenta la misma desazón y ansiedad que tú, por llegar antes que nada a lo que será sus camarotes, su refugio durante el período del viaje y ansioso por acomodar tu bagaje; enseguida voy a inspeccionar las cubiertas que son preciosas, amplias, blancas, con piso de madera, con dos piscinas de tamaño mediano, lo que me produce una gran decepción y pone en peligro la intención de hacer mi baño diario, considerando la masificación de público y mi ridícula timidez, que me abochorna en estos casos, lo que no he entenduido el porque, pues me considero una mujer atracticva fisicamente.
Desde el inicio me inquieta la asignación de la mesa para la cena, que compartiré durante todo el trayecto con las mismas personas, si son idiotas, inteligentes o aburriditos….<
Pero en el transcurso de la Cena, mi atención preferente estaba puesta en la mirada constante al reloj, parecía que no avanzaba y temía que con los preparativos del viaje, el cansancio y nervios de los días previos, motivara que estuviera agotadísima y tuviera que retirarme a descansar, privándome del espectáculo de maniobra para zarpar que era a las 2 de la madrugada. No pasó desapercibido para el Capitán los constantes ojeos al reloj y con perspicaz ironía, me preguntó… << ¿ Espera Vd. a alguien ? si es así no va a llegar a tiempo, pues ya vamos a zarpar >>…. y continuó a la vez que lucía en su rostro una amplia y expresiva sonrisa…. << es más, el pasaje está completo>> ….y ya con el semblante de expresión natural, gentilmente me dijo… << si necesita alguna cosa, esta preocupada por algo y le puedo ayudar dígamelo, por favor>>….Debo reconocer que quede desconcertada sin saber que decir, pero en un momento me di cuenta que tenía la oportunidad única en la vida, y no la dejaría pasar, pues por muy simple o absurda que pareciera, estaba decidida en conseguir la travesía del Crucero de mi vida. Me envalentone y le dije….<< Capitán desde que pensé hacer este Crucero, una de mis ilusiones era, no perderme la maniobra que realizan en el desamarre del muelle para zarpar. Para mi representa como un corte simbólico del cordón umbilical, que ata a tierra firme la Nave>>…
El Capitán se levantó de su asiento, me rogó que le acompañara y pidiendo disculpas a los comensales, iniciamos con un paso ligero, casi asfixiante un recorrido de pasillos, puertas y escaleras del laberinto interior del monstruo, pero esta vez confiada y serena, al acompañarme quien mas y mejor conocía la ruta emprendida. No me atreví a preguntarle ¿donde íbamos..donde me llevaba?.. eso si siempre en dirección ascendente dentro de la Nave, jadeante por mi parte e inmutable el Capitán, se apreciaba que estaba en muy buena forma física, entramos en un ascensor y por innata inercia volví una vez mas disimuladamente a mirar el reloj, lo que el avispado Capitán apercibió e hizo una mueca de sonrisa.
Tomamos el ascensor y no más de una planta superior, se detuvo, se abrió la puerta y no pude retener mi exclamación de sorpresa……… << estábamos en la Sala del puente de mando>>… el amable Capitán comentó en voz alta, con intención de que lo oyera la tripulación de la Sala, a la vez que sonreía socarrona- mente…
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Salida del puerto
Ensimismada observando la sincronizada operación de soltar amarras, izar el ancla, el cabestrante que enganchaba un extremo al Practico del Puerto, para despegarse poco a poco, muy suavemente del morro de atraque, no me percaté de que me llamaba el Capitán…<
Me despedí muy agradecida del Capitán y su tripulación, dirigiéndome a mi camarote, por la parte de cubierta y me detuve un momento apontocándome en la barandilla de estribor, se divisaban perfectamente los edificios y construcciones de una bella Ciudad adormecida, cada vez mas y más lejos, solo la tenue luz de las casitas construidas en ambos borde o laderas del río, daban muestra de alguna forma de vida, me embriagaba el aire húmedo de la noche que acariciaba mi cara y un silencio peculiar espeluznante, que solo interrumpía el chapoteo del agua contra el casco, al surcar el río de la Plata. Solo el agotador día y el cansancio acumulado me privó de estar mas tiempo gozando de tan especial e incluso romántico momento, hasta el punto de añorar la presencia a mi lado, de un hombre ¿porque no? una nueva compañía.
Al despertarme el día siguiente, me convencí de que a partir de ese momento ya era consciente de que no hay vuelta atrás, comienza una vida distinta y depende sólo de mí, el que sepa adaptarme…. <<¿seré capaz?>>… Antes que nada, aunque me prometí que trataría de ser menos minuciosa, selectiva, programada y organizada, con mi intrínseca manía, pues aún así analizo las instalaciones, el programa de actividades que irá cambiando diariamente, las excursiones que se ofrecen en los diferentes puertos, la posibilidad de comunicación con la familia, aunque mucho me temo que serán prácticamente nulas.
La vida a bordo más o menos es así. Tienes la total libertad de moverte hacia donde quieras, de usar todas las instalaciones, salones, como te comenté dos piscinas, dos jacuzzi, para cuatro personas ¡¡¡ qué horror!!! …<
Es decir toda la libertad, que comprende el territorio de la Nave, si te pasas, pues lo lógico es que te caigas al mar.
Respecto a la faceta culinaria, pues incluye desayuno, almuerzo, cena y buffet o puedes optar por ir a uno de los dos Restaurantes donde te ofrecen un menú. Las comidas están incluidas en el costo del pasaje, no así el vino, los refrescos, cervezas y bebidas alcohólicas. Hay cuatro ocasiones en que la cena es de gala, por lo que los caballeros, previsores y que dispongan de él, van de smoking y las damas lucen sus pedrerías. Es muy democrático el ambiente a bordo pues no importa de qué categoría es tu camarote o cuánto has pagado por el pasaje, todos tienen derecho a todas las instalaciones y la comida es igual para todos.
De noche funcionan cuatro salones, en los que se ofrece un espectáculo principal diferente todas las noches y hay música en vivo para bailar, en una sola ocasión bailé 15 minutos << que pena>> por gentileza del sobre cargo, ya sabes que me encanta el baile, pero no me agrada hacerlo sin pareja y menos aún con el mismo sexo. Me reservo mi criterio. Porque no te he comentado aún que el campo para abonar y recoger cosecha masculina, pues nada, por ahora…. ¿quizás en un próximo puerto?..... pues todos están acompañados.
Analizando por edad, hay algunos niños, muchos mayores de 70 a 80 años, incluso con silla de ruedas o bastón, pocos veinteañeros, algunas parejas en luna de miel, varios pasajeros-as con partner “non sancto”, muchas damas maduritas solas en busca de compañía, pocos caballeros de nuestro entorno o deseos << ya sabes>> los que había eran de edad madura y la gran mayoría de parejas o matrimonios de una edad comprendida entre los 50 a 60 años. Te cuento una anécdota que me impulso mi autoestima a cotas muy altas, me explico, había un chico muy simpático, con tan solo 14 años que viajaba con sus padres y en mas de una ocasión observé que me miraba frecuentemente, a veces me hacia como si no lo hubiera visto y en otros le respondía con una leve sonrisa, quizás esto motivo que le diera alas para envalentonarse y la segunda noche del Crucero encontrándome en una de Sala de Baile, me pidiera muy educada y amablemente que si deseaba bailar con él. Pero debes suponer cual fue mi reacción, que ni por gentileza, ni por amabilidad, ni por que mis piernas se iban sola al compás de la música, ni por ¡porras! acepte su petición, no quiero que me acusen de pedofila, pues les tengo puesto los ojos a un grupito de “simpáticas señoras” que no hacen mas que cuchichear, no quiero ser uno de sus motivos de temas pecaminosos o lujuriosos. Seré paciente y confiaré que en el próximo puerto me traiga alguna buena sorpresa. <<
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